Sobre Nosotros

Iglesia evangélica de Archena
nuestra misión

Dar a conocer a jesucristo resucitado

La iglesia evangélica de Archena, se identifica con las denominadas Asambleas de Hermanos. Forma parta a su vez del conjunto de congregaciones denominado Asamblea de Hermanos Valle del Segura, el cual está formado por varias iglesias de la vega media del rio Segura y del altiplano de la Región de Murcia.

En el pueblo de Archena, hay presencia evangélica al menos desde le año 1924, y desde entonces, esta iglesia ha estado reuniéndose, primeramente en casas hasta que se pudo adquirir un local  de culto.

Desde sus inicios hace casi un siglo, el objetivo principal de esta iglesia es dar a conocer a Jesucristo a los demás. Lo hacemos mediante la predicación del evangelio y también intentando reflejarlo en nuestro modo de vida, siendo imitadores de Él.

Si quieres visitarnos o formar parte de esta congregación, visitanos dentro de nuestro horario de cultos o ponte en contacto con nosotros.

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Cultos
Declaración doctrinal

¿Qué creemos?

Sobre Dios

Creemos en que solo hay un único Dios verdadero (Deuteronomio 6:4), existiendo en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Juan 1:1; 2º Corintios 3:17; Mateo 3:16-17).

Creemos que Dios es: eterno (Salmo 90:2), inmutable (Malaquías 3:6; Santiago 1;17), Omnisciente (Salmo 139:4; Isaías 46:9-10; 1º Juan 3:20), omnipotente (Job 42:2, Génesis 1:3,6,9…, Mateo 19:26), omnipresente (Salmo 139:7-10), soberano (Salmo 135:6; Isaías 46:10; Efésios 1:11), providente (Romanos 8:28; Génesis 50:15-21), justo (Salmo 89:14; Deuteronomio 32:4; Romanos 3:25-26), amor (1º Juan 4:8; Juan 3:16), misericordioso(Tito 3:4-5; Efésios 2:4-5), santo (1º Pedro 1:16).

 

Sobre Dios Padre

 

Creemos que es poseedor de todos los atributos atribuidos a Dios. Es el gobernante absoluto de toda la creación. Como creador es el Padre de todos los hombres, pero espiritualmente solamente es el padre de los que han creído en él (Romanos 8:14)

 

Sobre el Hijo y su encarnación, Jesucristo

 

Creemos que Jesucristo representa a la humanidad y deidad en una unidad perfecta e indivisible (Colosenses 2:9,) Creemos en su concepción virginal, su vida sin pecado, sus milagros, su muerte redentora y vicaria, su resurrección corporal, su ascensión, su obra mediadora y su regreso corporal en poder y gloria. (Juan 1.1-2; Mateo 1.18; Hebreos 4.15; Romanos 4.25; 1ª Timoteo 3.16; 1ª Tesalonicenses 4.13-17; Mateo 24.30).

 

 Creemos que la segunda persona de la trinidad (el Hijo) encarnada en Jesús de Nazaret, es igual en sustancia, gloria y poder, al Padre y al Espíritu Santo.

Creemos que el Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que Él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Creemos que después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas (Hebreos 1:3).

 

Creemos que, a través del Hijo, Dios Padre juzgará a toda la humanidad (2º Corintios 5:10; Mateo 25: 31-46; Apocalipsis 20:11-15)

 

Creemos que Jesucristo es la cabeza de la iglesia (Éfesios 1:22; 5:23) y el único y suficiente mediador entre Dios y hombre (1º Timoteo 2:5).

 

 

Sobre el Espíritu Santo

 

Creemos en el Espíritu Santo como una de las tres personas que conforman el único y trino Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Creemos que posee las características de la personalidad, pensamientos, sentimiento, y voluntad. Creemos que el Espíritu Santo es igual en atributos y en sustancia al Padre y al Hijo (Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14).

 

Creemos que es el Espíritu Santo el que da conciencia de pecado al ser humano no regenerado. Esta convicción del Espíritu se diferencia muy claramente de la de la conciencia humana. Nuestra conciencia produce un sentimiento de malestar por el mal causado. Pero el Espíritu de Dios convence de pecado y al mismo tiempo conduce al arrepentimiento y guía a la salvación por medio de la fe en Jesús (Juan 16:7-11).

 

Creemos que el Espíritu Santo acompaña al creyente: regenerándolo (Juan 3:3-6), Bautizándolo en el Espíritu (Juan 1:32-34; 1º Corintios 12:13), Morando en cada creyente (1 Corintios 3:16), llenándonos (Efesios 5:18-20), llamándonos para el servicio (Hechos 13:2-4), produciendo el fruto de la semejanza a Cristo (Gálatas 5:22-23), capacitándonos con dones para la edificación de la iglesia (1º Corintios 12:8-12), haciendo posible nuestra comunicación con Dios (Romanos 8:26-27; Judas 20).

 

En relación con las escrituras, creemos que el Espíritu Santo es el autor de éstas. Él es el agente divino que inspiró a cada autor para escribir la Palabra de Dios. (2º pedro 1:21).

Sobre las Santas Escrituras

Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada e infalible en sus documentos originales y de total credibilidad y suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y la conducta (2ª Timoteo 3.16; 1ª Pedro 1.21).

Sobre el Ser humano

Creemos que tal y como la Biblia afirma, Dios es el agente activo en la creación del ser humano (Génesis 1:26-27). Creemos que la condición original del ser humano era superior a cualquier criatura creada (Creados a imagen y semejanza de Dios). Esta imagen de Dios, no hace referencia a una semejanza física, ya que Él es espíritu, sino que hace referencia a sus cualidades personales: pensamientos, sentimientos y voluntad.

Creemos que Dios, creó al ser humano santo y recto moralmente (Eclesiastés 7:29), pero en su soberanía, le dotó de libertad para decidir, como parte de la imagen misma de Dios.

Creemos que la prueba que Dios puso al ser humano en el jardín del Edén era esencial para la expresión y ejercicio de su libertad intelectual y moral.

Si no hubiera existido, el ser humano no hubiera tenido la oportunidad de ejercer su libertad moral. No hubiera tenido libertad de elección entre el bien y el mal. Por consiguiente, no hubiera ninguna virtud en el bien.

Creemos que el ser humano no fue creado pecador. El ser humano libremente eligió desobedecer a Dios, por tanto, el pecado entró en el mundo, y con él, la muerte (Romanos 5:12). En el momento en el que Adán y Eva pecaron, cayeron del favor de Dios y de ese estado de inocencia en el cual fueron creados (Génesis 3).

Creemos que, como resultado de esta caída, tenemos:

  1. La tierra sería maldita y no daría buenos frutos por si sola. Necesitaba de parte del hombre un trato laborioso (Génesis 3:17-19) Esta acción de igual manera muestra gracia y misericordia de Dios ya que le concede al ser humano el trabajo para poder ganarse la vida aún en su estado caído.
  2. Trajo como resultado tristeza y dolor para la mujer al dar a luz a los hijos, y también resultó en sujeción al hombre (Génesis 3:16).
  3. Todos los seres humanos nacen con una naturaleza pecaminosa que obligadamente los llevará a pecar. Por lo tanto, están bajo condenación (Romanos 5:12).
  4. Ha traído como resultado la muerte física y espiritual en el tiempo y la amenazadora muerte eterna. (Génesis 2:17)

 

Por todo esto, creemos y declaramos que todo ser humano que no ha sido redimido por Cristo se encuentra en impotente cautividad del pecado y no tiene posibilidad de evitarlo (Romanos 7:14-18), ya que la única forma de escapar de esto es gracias a la regeneración que Dios efectúa por la fe en la muerte de Jesucristo (2º Corintios 5:17).

Sobre la salvación

Creemos que, aunque Dios nos creó con libertad de decidir, debido a la caída y la consecuente entrada del pecado en el mundo, esta capacidad se ha visto afectada. Dado que la naturaleza caída del ser humano, le hace esclavo del pecado, es decir, su voluntad no es suya, sino que se encuentra esclavizada en el pecado (Juan 8:34), y al encontrarse totalmente desgajado de la única fuente de bien, armonía y libertad, el ser humano se ha esclavizado a su propio ego roto. Puesto que no está en el ser humano el desear a Dios y su Reino, Dios ha de hacer una obra sobrenatural para avivar el espíritu del hombre, de manera que este pueda reaccionar libremente a su llamamiento. Dicho de otra manera, Dios obra en el ser humano para convencerlo de pecado, de justicia y de juicio de manera que este vea su miseria y se haga capaz de responder libremente al llamamiento de Dios: el arrepentimiento y a la fe en Jesús.

Por tanto, Dios puede atraer a un ser humano a Cristo sin causar en el ser humano la decisión, de seguirlo. En otras palabras, es obra de Dios el abrir los ojos al hombre para que vea su estado y se dé cuenta de lo que Cristo hizo por Él y pueda no endurecer su corazón a causa de su naturaleza caída, sino que pueda dejarse llevar por la obra del Espíritu de Dios y llegar a ser regenerado.

 

Esta obra sobrenatural de Dios es accesible y efectiva para todo ser humano, pudiendo estos dejarse llevar, o rechazar el regalo de Dios.

 

Por tanto, creemos que la salvación es únicamente por la fe en Jesucristo, no por obras (Efesios 2:8-9), y que está es un regalo para todo aquel decide creer.

Sobre la iglesia

Creemos que la iglesia está formada por todos aquellos que voluntariamente han creido en el Trino Dios, formado por Padre, Hijo y Espíritu Santo, y han aceptado el sacrificio de Jesucristo a favor suyo.

Creemos que la formación de la iglesia comenzo el día de pentecostés y será completa cuando Cristo la arrebate con Él.

Creemos que la autoridad suprema de la iglesia es Cristo. Las personas designadas para servir sometidas a Cristo y sobre la iglesia son los ancianos (pastores, obispos). Sometidos a Cristo primeramente y después a los ancianos, las personas designadas para ayudar con está tarea son los diáconos. Tanto ancianos como diáconos deben de cumplir con los requisitos bíblicos (1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9; 1 Pedro 5:1-5).

Responsables de la congreación

Silverio García
Anciano
Abel Martínez
Anciano
Francisco Martínez
Pastor y obrero
José María Miralles
Anciano