Qué creemos

Una fe centrada en Cristo y arraigada en la Escritura.

Como Asamblea de Hermanos, queremos vivir una fe sencilla, bíblica y compartida. Lo que sigue no es un texto teórico, sino el resumen de las convicciones que orientan nuestra vida como iglesia.

No hace falta que estés de acuerdo en todo para visitarnos. Pero creemos que ser claros con el Evangelio y con lo que enseñamos es una forma de servir mejor a quienes se acercan.

1. Revelación y Escritura

La Palabra de Dios

Creemos que Dios se ha revelado de forma suprema en Jesucristo y que las Sagradas Escrituras son el testimonio inspirado de esa revelación.

La Biblia

  • Inspiración

    Creemos que los 66 libros del Antiguo y del Nuevo Testamento son inspirados por Dios, en sus documentos originales, plenamente confiables y suficientes como regla de fe y conducta.

  • Autoridad última

    La Biblia tiene autoridad suprema sobre la Iglesia, por encima de tradiciones, opiniones o experiencias. Todo se discierne a la luz de ella.

  • Claridad y acceso

    Creemos que el Espíritu Santo guía a los creyentes a entender la Escritura y que toda persona está llamada a leerla, meditarla y obedecerla.

El Evangelio

  • La obra de Dios

    Dios toma la iniciativa: se acerca al ser humano, revela su carácter y abre un camino de restauración. El Evangelio nace de su acción, no del esfuerzo humano.

  • Buena noticia

    El centro de la revelación bíblica es la buena noticia de que Dios reconcilia consigo al mundo por medio de Jesucristo.

  • Llamada universal

    Este Evangelio se anuncia a todas las personas, sin distinción. La invitación a la fe es real y sincera para todos.

2. Dios y la Trinidad

Un solo Dios, tres Personas

Creemos en un solo Dios vivo y verdadero, que existe eternamente en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios Padre

Creemos en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, santo, justo, lleno de amor y misericordia. Él sostiene todas las cosas y gobierna la historia con sabiduría.

Es Padre de todos por creación, y de manera particular Padre de quienes son adoptados en Cristo por la fe.

El Hijo y el Espíritu Santo

Creemos en Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, enviado al mundo para salvar a los pecadores.

Creemos en el Espíritu Santo, que convence de pecado, regenera, habita en los creyentes, los santifica y capacita a la Iglesia para el servicio y el testimonio.

3. El ser humano y el pecado

Creación, caída y necesidad de salvación

Creemos que el ser humano fue creado por Dios a su imagen, con dignidad y propósito, pero que el pecado ha afectado profundamente todas las áreas de su vida.

Imagen de Dios

El hombre y la mujer fueron creados para vivir en relación con Dios, con los demás y con la creación, reflejando su carácter.

Toda persona, desde la concepción hasta la muerte, posee un valor inmenso y debe ser tratada con respeto y amor.

Pecado y responsabilidad

A causa del pecado, todos estamos separados de Dios, inclinados al mal y necesitados de perdón. Nadie puede salvarse a sí mismo.

Creemos que cada persona es verdaderamente responsable delante de Dios de su respuesta al Evangelio.

4. Cristo y la salvación

Gracia para todos, recibida por fe

Creemos que la Gracia de Dios se ofrece de manera real a todos, y que la respuesta de fe del ser humano, capacitada por esa Gracia, es verdaderamente libre y significativa.

La obra de Cristo

  • Encarnación y vida

    Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre, vivió sin pecado, anunció el Reino de Dios y reveló plenamente al Padre.

  • Muerte sustitutoria

    Creemos que Cristo murió en la cruz en lugar nuestro, llevando nuestros pecados, para que por su sangre tengamos perdón y reconciliación.

  • Expiación para todos

    Afirmamos que su muerte tiene un alcance universal: Cristo murió por todos, de modo que cualquiera puede ser salvado si se arrepiente y cree.

Respuesta de fe

  • Gracia preveniente

    Creemos que el Espíritu Santo obra en todas las personas, iluminando y llamando, de manera que puedan responder libremente al Evangelio.

  • Arrepentimiento y fe

    La salvación se recibe por gracia, mediante la fe personal en Cristo, acompañada de un arrepentimiento sincero.

  • Perseverancia y advertencias

    Creemos que Dios sostiene a sus hijos, pero también que las advertencias bíblicas sobre apartarse de la fe son reales y deben ser tomadas en serio.

5. Espíritu Santo y vida cristiana

Llamados a una vida nueva

La salvación no es solo un cambio de destino, sino una vida nueva en el poder del Espíritu Santo, caracterizada por la santidad, el amor y el servicio.

Obra del Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo regenera, habita en los creyentes y los transforma progresivamente a la imagen de Cristo.

Él reparte dones espirituales para la edificación de la Iglesia y la extensión del Evangelio, siempre en armonía con la Escritura.

Santidad y carácter

La vida cristiana se manifiesta en un carácter transformado por el fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, etc.) y en decisiones concretas que buscan vivir según la voluntad de Dios.

La santidad, aquí entendida, no es perfeccionismo, sino un proceso continuo de llegar a ser más como Cristo, un caminar diario sostenido por la Gracia de Dios y acompañado por la comunidad de creyentes.

6. La Iglesia y las ordenanzas

Cuerpo de Cristo

Nos entendemos como parte de la Iglesia de Cristo en el mundo y, de forma concreta, como una Asamblea de Hermanos donde Él es la cabeza.

La Iglesia

  • Universal y local

    Creemos en la Iglesia universal, formada por todos los que han creído en Cristo, y en las Iglesias locales, expresiones concretas de ese único cuerpo.

  • Cristo, cabeza

    Jesucristo es la cabeza de la Iglesia; toda autoridad humana en la comunidad cristiana es siempre derivada y servicial.

  • Sacerdocio de todos los creyentes

    Afirmamos que todos los creyentes tienen acceso directo a Dios y son llamados a participar activamente en la vida y el servicio de la Iglesia.

Ordenanzas

  • Bautismo

    Practicamos el bautismo de creyentes, normalmente por inmersión, como testimonio público de fe en Cristo y de unión con Él en su muerte y resurrección.

  • Cena del Señor

    Celebramos la Cena del Señor como memorial de la obra de Cristo, expresión de comunión con Él y con el cuerpo que es la Iglesia, en obediencia a su mandato.

  • No sacramentalismo

    Entendemos estas ordenanzas como símbolos dados por el Señor, valiosos y significativos, pero que no salvan por sí mismos ni actúan de forma mágica.

7. Futuro y esperanza

Cristo volverá

La historia no va hacia el vacío. Creemos que Jesucristo volverá, que habrá resurrección, juicio y cielos nuevos y tierra nueva.

Regreso de Cristo

Esperamos el regreso visible y glorioso de Jesucristo, la resurrección de los muertos y la manifestación plena de su Reino.

Esta esperanza nos llama a vivir en vigilancia, fidelidad y consuelo, sabiendo que nada de lo que se hace en el Señor es en vano.

Juicio y eternidad

Creemos que todos comparecerán ante Dios. Habrá salvación eterna para quienes están en Cristo y separación final para quienes rechazan su gracia.

El cielo y el infierno no son ideas simbólicas, sino realidades serias que nos mueven a anunciar el Evangelio con humildad y urgencia.

Para terminar

Más que un esquema, una vida

Esta declaración intenta recoger, de forma resumida, lo que enseñamos y procuramos vivir. No sustituye a la predicación de la Palabra, pero puede ayudarte a saber quiénes somos y hacia dónde apuntan nuestras convicciones.

Si quieres profundizar

Si te interesa hablar con calma sobre alguno de estos puntos, puedes escribirnos o acercarte a la Iglesia. Nos gusta escuchar preguntas y estudiar la Biblia juntos.

Si tienes dudas o luchas

La fe no es un examen que haya que aprobar, sino un camino. Quizá estés en medio de preguntas difíciles. Nos gustaría caminar a tu lado en ese proceso.